viernes, 25 de mayo de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 37


La inocencia del niño le sirvió al hombre que organizaba a todo a hacerse una idea de por donde podríamos haber accedido a palacio y haber burlado a sus guardias por así llamarlo.
-volverme a contar vuestra historia entonces chicos, ya que no comprendo nada. Decís que os perseguían unos soldaditos y que los hombres de Dimitri os secuestraron a mitad de camino para meteros en la plaza y servir de espectáculo. – dio un trago a una botella de ron. – bueno a lo que íbamos. Después de la plaza escapasteis a palacio y ya estaban los soldaditos por arte de magia y os obligaron a ir al ¿hospital? – Se echó a reír - sinceramente es mejor que cualquier telenovela que se tragaba mi ex-mujer.

De pronto un hombre accedió a la sala creando un silencio que solo era alterado por el eco del sonido de las pisadas. Se acercó al hombre rápidamente y le habló algo al oído.
-¿QUÉ? TRAERLO AQUÍ AHORA MISMO.-

No tardó ni un segundo y el hombre echó a correr. Al minuto tres hombres escoltaban a un hombre alto, de rasgos búlgaros. Se trataba de uno de los hombres de Dimitri claramente.
-Dime… ¿y donde está tu jefe?- preguntó este pero el hombre ni se inmuto.

-dímelo…no lo voy a repetir más veces   .

- dracu 'te dracului de murdar*

*jodete maldito guarro

-maldito...verás.- sacó de pronto una pistola y le pegó un tiro en el muslo izquierdo. Todos los que estabamos en la sala nos asustamos y algún grito se escapo.

El hombre cayó de golpe al suelo y gritando de dolor levantó un poco la mirada al hombre que le acababa de disparar y que ahora le apuntaba a la cabeza. No hacía falta saber muchos idiomas para darse cuenta que lo que ahora hablaba el hombre en su idioma se trababan de suplicas por seguir vivo.
-¿hablas o no hablas?

-Si...si..

-¿ y bien? –

- los alcantarillados. Estabamos defendiendo palacio cuando la gran sala de Dimitri estalló.

-¿os gustaron nuestras pequeñas explosiones?- respondió el hombre sonriendo y dando a entender que fueron ellos los que atentaron a palacio.

El hombre hizo un breve gesto como de sonrisa irónica y escupió a un lado.
- Sigue jodido- respondió al gesto el hombre que seguía apuntando

- Después de la explosión pudimos coger a Dimitri  y más de nuestros hombres. Creiamos que podíamos resistir más pero un grupo grande de soldados nos asaltó de pronto- hizo un parón para respirar

-¿militares?- habló el hombre mientras le apuntaba

- Si...militares. No sabíamos que teniais esa estructura militar.  A partir de ahí todo fue un caos y solo unos cuantos pudieron escapar.

-Tu  no tuviste suerte ¿eh?-

-al contrario que vosotros jodidas ratas, nosotros tenemos puestos que cumplir. Una organización. Yo tenía que seguir intentando salvar a Dimitri del ataque, pero esos militares eran muy buenos y
acabamos aceptando nuestra derrota. En la fuga me cogisteis.
-una historia realmente buena...pero ¿y los militares? No hay rastro de ellos

-ustedes sabrán.

El hombre le miró unos segundos. Sabía que no le iba a sacar más información de la que necesitaba. Los alcantarillados fueron el lugar por donde escaparon los militares y por donde Dimitri también lo habría hecho. Quería atrapar a ese hombre y mostrar a toda Nueva Aranjuez la ejecución del antiguo gobernador que tiempo atrás les hizo la vida imposible.

-id y buscad por donde se accede a los alcantarillados de palacio. Tenemos que atrapar a Dimitri y saber algo más acerca de esos militares. No queremos que vengan otros y quieran lo que el pueblo de Nueva Aranjuez quiso siempre: la libertad.Un hombre de los que trajo al hombre de Dimitri desapareció corriendo. El otro, cerca del hombre que seguía doliendose del disparo y suplicando despacio un médico preguntó

-¿Qué hacemos con este?-

-Con los demás que hemos cogido, y por favor, que no manche lo que queda de moqueta con su sangre.
Su ironía dio miedo la verdad. Nadie se rio excepto él. De pronto volvió a nosotros.

-Al parecer vuestros militares existen, pero no se sabe nada de ellos. Al final voy a creer vuestra historia y todo.
De pronto volvió el mismo hombre que se llevó al hombre de Dimitri y se acercó al hombre que nos hablaba.

-Señor, es más complicado de lo que parece. Seguimos intentando contener a los infectados que han surgido de entre los muertos pero son muchos. Los hombres de Dimitri sabían donde atacar y muchos de los ciudadanos caidos ya se han levantado. Son muchos.
-Maldito Dimitri.Nueva Aranjuez se va al desastre...esto hagan que la gente se esconda en sus casas. Que nadie salga hasta que no matemos a esos infectados.

-pero señor....son muchos. A nuestros hombres les está costando ya el que no accedan a palacio. Creo que Nueva Aranjuez ha sucumbido a los muertos.
-no, no y no.- el hombre se negaba a admitir lo que estaba ocurriendo. Tan cerca y ahora tan lejos del sueño de los revolucionarios de conseguir vivir sin las cadenas de Dimitri. Su impotencia se empezaba a traducir en los gestos de rabía en su cara.

-Centrense entonces en el palacio y comuniquen a la gente que puedan que se aislen en sus casas. Con el ruido armado hasta nuestra victoria tenemos que haber atraido a infectados de todos los lugares y estamos encerrados. Estamos ante una verdadera carcel ahora.

La cosa se nos volvía a poner en contra. No se sabía si Fénix y María José estaban vivos. Acababamos de acceder a una ciudad que se había convertido en nuestra propia tumba casi, ya que era cierto lo que el hombre decía. Cuando accedimos otra vez a Nueva Aranjuez el número de infectados era mayor. En estas horas, el aumento de éstos sería el doble o más y si les sumábamos los caidos durante la guerra “civil” que se había producido, la situación era peor que cualquier pesadilla. Acabé explotando
-Por favor, dejenos libres. Sabe que no suponemos ningún peligro para ustedes y no les vamos a ser ningún estorbo. Necesito saber si María José está viva.
De pronto unas voces en la parte de las mujeres empezaron a sonar.
-perdona..conozco a María José..yo la conozco

-DIME …DIME SI ESTÁ VIVA- grité a la mujer
El hombre miró a la parte de las mujeres

-Acercad a la mujer y que le explique a este hombre si está viva o no la mujer…que sepa al menos- se cayó cuando vio a la mujer adelantarse.
-hombre…es usted, Diana.

-Si..soy yo y aún sigo esperando su palabra de que me iba a devolver a mi hijo como me prometió. Yo hice mi parte y accedí a hacer lo que me dijo, atentar contra Dimitri, pero no me ha traido a mi hijo. Creo que es el momento en que me devuelva a mi pequeño.
El hombre que ordenaba todo era el que hizo amistad con el pequeño Lucas. Aquel que le ofreció comida y al final acabó amenzando a Diana para que atentase contra Dimitri. Ahora debía demostrar si tenía palabra o no como decía Diana.

domingo, 20 de mayo de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 36


Sigo pensando si fue suerte o mala suerte el que Adán no se pusiera como hizo en el hospital. Podría habernos ayudado ¿o no? Un disparo de alguien y podría matarle y no podíamos arriesgarnos a saber si Adán o no era la llave de la salvación.

-¿Quiénes sois? Habló un hombre con la cara manchada. ¿De donde habéis salido?

-¿Y los soldados que había aquí?- pregunté. Empezaba a imaginarme que hubiera pasado algo a María José. – Tenían a unos amigos nuestros y a mi mujer retenida y no queremos que la hagan daño.

-Además uno de ellos estaba gravemente herido. Por favor, llevadnos hacía ellos- añadió Víctor.

-Si, si…tenemos medicamentos- Alex comentó mientras hizo el gesto de enseñarles lo que llevaban dentro de las mochilas, pero cuando empezaron a apuntarle varios dejó de hacerlo.

-Aquí por suerte no hay ni soldados de los que decís ni hombres de Dimitri ya. Hemos ganado.-

 Hubo un silencio. Nos miramos pensando en lo mismo: esos soldados nos la habían jugado.  Mientras estaba la guerra entre los revolucionarios y los hombres  de Dimitri, los soldados tuvieron que meterse por el Palacio antes de que estos hombres que ahora nos amenazaban con sus armas se hicieran con el palacio como estaba pasando.

- Lo siento pero esos soldados que decís vosotros no están aquí, o al menos no hemos visto a nadie. Y de tu mujer chico nada o por lo menos no hemos encontrado gente con vida.

-No puede ser…por favor, verifiquen a la gente que han cogido o las bajas que se han causado.

Alex se acercó a mí. – tranquilo tío…verás como están

No pude evitarlo y unas lágrimas se me escaparon. Adán me miraba sin saber que es lo que ocurría.  De pronto rompió la situación

-Tengo sed. ¿Me dais agua?

Víctor le miró - Y tú Hulk... ¿que pasa contigo? Cuando se te echa de menos no apareces

-¿Hulk?- Adán miró extrañado. No parecía saber de que estaba hablando

-Déjalo Víctor, no lo pagues con el  pequeño. Además no es consciente de lo ocurrido el otro día. Es cierto que podía habernos hecho un favor para salir de esta pero…  - le corté con un golpe seco a Alex que se estaba emocionando. No me gustaría que estos revolucionarios se enterasen lo de Adán.

-Vengan con nosotros. Hemos habilitado una zona para la gente viva que estamos encontrando en el palacio.  A cada uno se le juzgará posteriormente averiguando si sois hombres de Dimitri, seguidores suyos o de esos soldados que decís.

Una pequeña iluminación se creó en mi mente. Podría estar María José ahí.

Seguimos a los hombres que nos guiaron a punta de pistola por los amplios pasillos. El olor mezcla de yeso húmedo y vejez invadía el lugar, pero a mí me daba igual. Yo solo estaba pendiente de donde nos llevaban y que María José estuviera allí.  Finalmente, llegamos a una puerta de madera grande donde dos hombres armados se apostaban.

-Abrid...traemos a un buen grupo con un niño.

Los dos hombres cogieron los grandes pomos metálicos y abriendo la puerta hicieron un gesto a los hombres que nos guiaban.

Entramos en una amplia sala donde había varias personas apoyadas en la pared. Estaban esposados y callados. Varios hombres armados los vigilaban. De pronto al entrar un hombre se acercó a los que nos guiaban.

Esposarles a estos y al niño dejarle ahí con esas cuatro mujeres.

-¿mujeres? ¡MARIA JOSÉ! – grité mientras me iba hacía ellas pero el mismo hombre que ordenó la organización de donde debían ponernos me agarró devolviéndome a donde estaba.

-tu quietecito o te pego aquí mismo un tiro.

Rápidamente noté como me agarraban las dos muñecas y sentía el frio del metal de las esposas

-por favor, yo solo quiero saber si está mi mujer ahí- pero al moverse las mujeres observé que ninguna de ellas era maría José. Fue cuando me desmoralicé y me sumergí en la sombra-.

-¿de donde salen estos?- habló el hombre que al parecer tenía el mando en la sala.

-Y yo que sé. Íbamos revisando los pasillos cuando nos lo encontramos. Dicen que están buscando a un grupo de soldados que estaban aquí con heridos y una mujer pero no hemos encontrado a nadie.

El hombre le miró y posteriormente a nosotros. – hagan un reconocimiento intensivo por todo el palacio. No hemos encontrado a Dimitri aún y no se porqué me da que lo que dicen es verdad. No puede haber escapado así como así. – miró a todo el mundo. - ¿no sabéis como han aparecido en el palacio?

-no, pero tenemos seguro que por la puerta no.

Se giró y se acercó a Adán.

-y dime pequeño ¿por qué camino habéis entrado a este sitio?

domingo, 6 de mayo de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 35


Costó que Adán entrase en razón de que debíamos seguir hacía la ciudad. Estábamos deseando poder rencontrarnos con Félix, Nando y María José, pero antes, debíamos ingeniárnosla para que Lautin, su jefe herido y esos militares no nos matasen antes. Para ello, ingeniamos la estrategia del cambio, la cual consistía en medicamentos por los rehenes. Seguro que funcionaría.

-No sabemos si estarán vigilando.- habló Víctor

-Creo que no- contestó Alex– si no recuerdo mal, había ciudadanos revolucionándose contra el gobierno que había y no creo que los militares hayan llegado a ningún acuerdo –

-o puede que sí- respondió Víctor mientras se giraba para ver si algún infectado se acercaba por la espalda nuestra- si Lautin y su gente se inventan cualquier cosa como que han derrocado al gobernador ese ruso o de donde venga a lo mejor la gente les toma por sus salvadores. ¿No caísteis que llegaron antes que se asediara el palacio por completo?-

-lo mejor es andarse con cuidado. No sabemos que nos podemos encontrar- repliqué.

Un kilometro antes de llegar a las puertas de la ciudad la cosa empezó a cambiar. No era fácil seguir cerca de la carretera ya que la presencia de infectados era cada vez mayor. Supusimos que era por las muertes provocadas en la guerra hubo antes, así que optamos por ir por la derecha de la puerta principal, en busca de algún camino secundario que nos llevase al alcantarillado por le que salimos la otra vez de la ciudad, pero conforme nos adentramos por las laderas del rio Tajo, observamos que no había puentes y la zona por la que transitábamos ya no era la adecuada. Juncos, matorrales espigados, hacían de esta zona un peligro para el grupo y sobretodo para el pequeño Adán, del que yo no le soltaba.

Al final, acabamos volviendo cerca de la puerta principal

-Al final vamos a tener que entrar por la puerta principal. Diremos que venimos en busca de refugio- paró Víctor que iba delante con el arma que le dejé. Haremos como si no sabemos nada.-

-Creo Víctor que tu plan no es muy bueno. Lo primero será que nos cachearán en busca de armas y lo segundo es que como sea como la otra vez y nos envíen a la plaza de toros… y no quiero repetir otra vez. Ya perdimos a Dani para que perdamos a otro…yo paso, por lo que lo mejor será que volvamos a intentar lo del alcantarillado- respondió Alex

-¿ese es tu gran plan abogado?- le contestó en plan bromista. En ese momento, Marco Fontellas se paró y miró fijamente la espalda de Alex, que iba delante con Víctor.

-No sabía que fueras abogado, Alex.- habló Marco, que hasta ahora no se había pronunciado desde que reanudaron la marcha.

-Si, Marco, ejercía de abogado justo antes de que el mundo se fuera a la mierda ¿ocurre algo con esta profesión?

-No me gustan los abogados

-Tranquilo, no me acercaré mucho a ti. Cuando podamos cada uno que se vaya por su lado ¿de acuerdo?

La respuesta de Alex no gustó a Marco que con una mirada desafiante, seguía observando a Alex que también hacía lo propio con el. Víctor entonces se acercó a estos intentando calmar los humos.

-Venga chicos…ya éramos pocos para que nos peleemos entre nosotros. Creo sinceramente que fuéramos los que fuéramos anteriormente a todo este caos eso ya no importa. Debemos estar unidos ¿no es así?

Marco y Alex siguieron por unos instantes mirándose con tono amenazante. Parecía como si en cualquier momento fueran a pelearse. De pronto, Alex giró y siguió el camino. Todos suspiramos. Tan cerca de la ciudad…una pelea entre ellos hubiera supuesto la perdida de esa pequeña esperanza que se había formado en torno a Adán.

-por cierto Marco- respondió al cabo de un rato. -¿a que te dedicabas tú antes de todo esto?

Marco dudo durante unos segundos. -¿la verdad?

-hombre…creo que sería una buena prueba de que estamos unidos ¿no? Si empezamos con mentiras mal acabaremos- contestó Víctor al que le llamó la atención la pregunta de Alex.

Adán y yo nos paramos por un momento. Esa respuesta si me había surgido desde hace tiempo y podía ser el momento en ser respondida.

- Juzgar a los buenos y a los malos

-¿juez?- pregunté dudando por su respuesta.

-digamos que sí.

De pronto un grito de alerta de Víctor nos devolvió a la situación en que nos encontrábamos. Varios infectados empezaban a acercarse a nuestra posición.

-Vamos chicos, debemos buscar la mejor manera para acceder al alcantarillado de alguna otra manera sin encontrarnos con esos malditos infectados. – respondió Alex mientras apuntaba con el arma. Sabía que había poca munición en esta pero lo suficiente para repeler el ataque de los primeros infectados que se acercasen.

-Salgamos entonces a la carretera. Fijo que alguna boca de alcantarillado se encuentra mejor que por estos caminos secundarios. Claro…con cuidado de no ser vistos por nadie- respondí rápidamente mientras me desviaba con Adán que repetía de vez en cuando que fuéramos más despacio.

Después de sortear a varios infectados por la pequeña arboleda llegamos de nuevo a la carretera de Madrid-Aranjuez, por la cual se accedía a Nueva Aranjuez. Esta también tenía actividad de infectados, que en cuanto pasábamos, se levantaban a duras penas como si de un borracho después de caer al suelo se tratase. Muchos de ellos estaban tan inactivos que solo gemían levantando los brazos.

-Corred chicos, he encontrado un alcantarillado.- nos animó Víctor mientras señalaba la tapa metálica. – Lo malo es que yo no puedo levantarla con la herida del brazo-

Al cabo de unos minutos, nos adentramos de nuevo por los túneles del alcantarillado. Esta vez nos era más complicado seguir avanzando por ellos ya que no teníamos luz que nos guiase. A duras penas y con la ayuda de las paredes húmedas las cuales tocábamos todo el rato, conseguimos llegar a zonas donde la luz del día se filtraba y nos dejaba ver el camino.

-Todo despejado- oíamos Adán y yo que íbamos por la mitad del grupo mientras Alex en cabeza y Marco detrás nuestra vigilaban que ningún infectado o alguien nos asaltase por sorpresa.

Un goteo de agua sin cesar invadía nuestros oídos. El olor a agua retenida era en algunos momentos muy fuerte, hasta tal punto que teníamos que taparnos la nariz y seguir respirando por la boca. El pequeño Adán lo pasó peor en esos momentos. No controlaba bien el aguantar la respiración por la nariz y sus preguntas constantes nos ponían nerviosos, ya que eso podía delatar. En más de una ocasión, sabía que Alex le hubiese saltado con alguna frase suya, pero por miedo a empeorar más la situación, no lo habría hecho. El caso era seguir avanzando sin ningún problema.

En un momento dado, el camino empezó a descender. Se olía más humedad de lo normal. Eso nos hizo recordar cuando fuimos al hospital y pasamos por ese lugar. Estábamos ya cruzando la zona del Tajo y pronto llegaríamos al palacio.

-vamos chicos…falta poco- seguía animando Víctor.

-¿ya llegamos?- preguntó Adán agarrándose fuertemente a mi mano mientras seguía a duras penas avanzando.

-Tranquilo Adán, ya llegamos. Verás como todo saldrá bien.

-¿y mamá estará ahí?

-puede que sí Adán- habló Alex. Por su tono se le veía un poco cansado de sus constantes preguntas – pero ahora necesitamos ir en silencio. Vamos a subir hacía arriba que ya estamos.-

Se oyó un pequeño sonido metálico. Alex estaba tocando ya la escalera que subía al exterior. Al momento, un pequeño ruido se escuchó encima de nosotros y una luz corta se abrió en la oscuridad.

Estábamos justo en el palacio.

Ya habíamos subido todos cuando observamos algo muy extraño. Un silencio invadía todo el palacio. No dimos ni un paso para adelante y de pronto se nos echó al menos una decena de armas encima.

-¡ALTO!-

-¡TIREN LAS ARMAS!-

No pudimos hacer nada. Cualquier movimiento o gesto extraño y estábamos seguros que nos dispararían.

-Vale vale…tranquilos tíos- Se agacharon lentamente Víctor y Alex al suelo soltando las armas que llevaban.

-¡AL SUELO!

Sin rechistar, nos tumbamos en el suelo mientras los hombres que nos apuntaban se acercaban para ponernos unas especies de esposas. Adán, llorando por no saber lo que ocurría no dejaba de gritar y llamar a su madre.

Solo esperábamos que no se pusiera furioso.

domingo, 29 de abril de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 34


Tuvimos que prometer a Adán que no mataríamos a su madre, pese a ser una infectada. Antes, nos cercioramos de que estuviera bien amarrada a una camilla que había en la sala donde se encontraba. Pusimos de excusa a Adán que íbamos a curarla para que nos dejase acercarnos a ella.  Solo tenía movimiento para incorporarse un poco pero no había peligro alguno.

-Siguen llegando infectados de los pasillos del hospital y están aporreando fuerte las puertas. Debemos actuar rápido si no queremos que nos asedien, ya que las cerraduras están empezando a ceder- Víctor nos advirtió.

-Adán- le hablé mientras le tocaba el hombro y me ponía enfrente. De pronto noté que estaba helado. – Estás helado ¿quieres una cazadora?- iba a quitarme la pequeña cazadora que llevaba encima pero me negó con la cabeza mi ofrecimiento. Me resultó extraño  -mientras mis amigos cuidan de mamá, ¿por qué no me cuentas que hacéis aquí y como podríamos salir sin encontrarnos con los hombres malos que nos quieren coger?- refiriéndome a los infectados

Adán al escuchar esto se puso de pronto muy nervioso - ¿hombres malos? ¿Os siguen? – miro a su madre – debemos irnos por una puerta que hay al final del camino y con mamá para poder escapar a donde papá nos dijo en caso de que nos descubriesen - se separó de mí y fue a una vieja taquilla donde tenía una pequeña mochila y unos mapas. Lo abrió en el suelo y acercándonos Alex y yo a éste  para observarlos.

-¿podemos verlo Adán? –  pero Adán seguía haciendo unos cálculos con él y siguiendo con el dedo unos puntos marcados en el mapa.

Cuando nos asomamos observamos que se trataba del plano de la comunidad de Madrid. Había en rotulador unos puntos y unos números al lado. En otro punto una X marcada y luego una flecha grande hacía abajo por la parte de Navalcarnero. No entendíamos nada de esa simbología pero al parecer Adán sí.

-Papá dijo que hay que ir aquí, después de coger el bote amarillo y la maleta negra de aquí…

-VAMOS CHICOS…ESTO CEDE- gritó Víctor que seguía vigilando la puerta. –NO CREO QUE AGUANTE MUCHO…-

-venga Adán….es mejor que lo veamos fuera del hospital…vamos.- le dije cogiendo el mapa y guardándolo en la mochila que también sacó. Cogí a Adán y le puse la mochilita. – Venga Adán llévanos hacía la salida a la calle.

Marco y Alex empezaron a coger los medicamentos que habíamos recaudado mientras Víctor, con el arma que le había prestado yo, seguía vigilando la puerta que a duras penas  ya soportaba las embestidas y golpes de los infectados. Fue cuando ocurrió algo que no nos esperábamos.

En ese momento, la madre de Adán, teniendo cerca a Marco Fontellas, hizo un amago de intentar asestarle un mordisco mientras se incorporaba. Lo hizo con tanta fuerza que se amputó ella misma los brazos quedando liberada de las pequeñas sogas que la sujetaban de la camilla. Iba a conseguirlo pero en un instinto de reacción, Alex con el arma que portaba la disparó a la cabeza, cayendo inerte ya en la camilla.

Adán no vio que ocurrió en ese momento, solo cuando se giró y vio a su madre caída y sin movimiento alguno, y sabiendo que acababa de “matarla” alguien empezó a respirar con fuerza, tiñéndose sus ojos de un color rojizo. Una rabia se estaba apoderando de él y cuando fui a abrazarle y consolar, vino lo peor: Con una fuerza sobrehumana, me agarró lanzándome a una estantería como si de un dardo a una diana se tratase.

Alex, portando su arma y Víctor, habiendo observado la reacción del crio, empezaron a apuntarle. Marco, mientras, se acercó a él lentamente, con la intención de abrazarle y paralizarle.

-No disparéis por favor…ese niño es la llave para salvar a la humanidad- hablé a duras penas pese al dolor en el pecho y en la cabeza que me había producido el golpe contra la estantería. Despacio, me fui levantando de espaldas a Adán y yendo hacía él.

-Tranquilo Adán...tu madre estaba muerta...-

Pero Adán ni me escuchó. Corriendo hacía Marco Fontellas, le embistió empotrándole contra la pared. Con una fuerza endiablada, empezó a golpearle en el pecho. Pese a tener unos brazos pequeños y a simple vista no parecer hacer daño a Marco, si que lo estaba haciendo. Al momento, de la boca de Marco empezó a brotar sangre. Le estaba matando.

-¡PARA NIÑO O TE PEGO UN TIRO!- gritó Alex mientras se acercaba detrás de él, pero Adán seguía pegándole golpes.

Sabía que si no actuaba rápido iba a matarle, así que observé un montón de jeringuillas cerca de un bote amarillo el cual me recordaba a los calmantes que ponían las enfermeras. Cogí rápidamente una jeringuilla y llenándola del líquido le clavé una en el cuello de Adán. Si esto no funcionaba Marco estaría muerto en cuestión de segundos.

Por suerte, funcionó, desplomándose de golpe Adán. Fuera lo que fuera ese líquido le había contrarrestado esa furia que tenía.

-MARCO- corrimos a socorrerle mientras Alex seguía apuntando a Adán.

-Jodido niño...no se lo que es esto pero no es normal.- de repente habló Marco a duras penas mientras tosió una buena cantidad de sangre por la boca.

-Por eso no debemos matarle. Como visteis, es inmune a los infectados. Imaginad que se hace que Adán tenga ese don, podría salvar a la humanidad por fin de la horda de infectados- hablé mientras incorporaba a Marco.

-hablando de infectados – nos cortó Víctor – Mirad-

Las puertas estaban abriéndose ya y la cerradura estaba casi doblada por completo.

-Coged todo. También el bote amarillo. Nos largamos por donde indicó Adán. Alex y Víctor, ayudad a Marco. Yo pillo al niño- grité.







Tuvimos suerte y tal y como dijo Adán, la salida de la zona de urgencias estaba cerca. Nos sorprendió que la salida de urgencias no estuviera llena de infectados. Había algunos dispersos pero no fueron problemas para el grupo. Preferimos movernos lo más rápido posible ya que cuando pasábamos a través de estos les activábamos. Era como si les excitásemos, provocando en sus cuerpos putrefactos un estado de ánimo bastante agresivo.

El problema vino cuando Adán empezó a moverse. Eran los primeros síntomas de que el líquido estaba dejando de hacer efecto y de un momento a otro podría despertar. Si lo hacía con esa rabia del hospital, estaríamos perdidos.

-Chicos, debemos parar. Adán va a despertar de un momento a otro y lo llevo encima. Dios sabe que puede hacer con nosotros como le venga un ataque de esos-

-tío…falta poco para llegar a Nuevo Aranjuez. Si te esperas con suerte podemos para en alguna zona...

-YA- interrumpí.

Creo que nos vino bien hacer una parada ya que cuando despertó Adán, no sabíamos como reaccionaría.

-¿Qué tal Adán?- le miré mientras este empezaba a abrir los ojos

-¿Dónde estamos? ¿Dónde está mamá?-

Aproveché la ocasión – mamá se ha ido, pero ha dicho que te vengas con nosotros hasta que se reúna. Tranquilo.

-he soñado que mamá moría y vosotros la matabais-  nos miró serio de pronto.

-No Adán, mamá no ha muerto. De hecho nos dijo que te cogiéramos el mapa secreto de papá para que no lo perdieses y que los hombres malos no se lo quedasen. ¿Sabes? Ahora estamos a salvo de ellos, por eso vamos a la ciudad para buscar a nuestros amigos e ir donde no nos podrán coger.

Adán nos miró. Por un momento pensé que iba a empezar a llamarnos mentirosos y volvería a cabrearse, pero no fue así. Una gran sonrisa le invadió la cara.

-entonces ¿mamá vendrá pronto? ¿La curasteis?

- Si Adán, tuvo que irse rápido para despistar a los hombres malos –

Habíamos tenido suerte, Adán se había creído todo. Ahora lo importante era saber cuanto duraría esto.  

viernes, 20 de abril de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 33


-Corred por aquí.- Eleman nos dirigió mientras cruzábamos toda la zona de la recepción del edificio.

Observamos a nuestra derecha el otro lado de la barricada que observamos en la entrada del edificio antes de acceder a él por el otro lado. Si no llega a ser por ella, todos los infectados de la calle hubieran accedido al edificio y habrían muerto.

Entonces, en una visión rápida de Eleman a una pared con indicaciones, nos señaló a un pasillo que derivaba  a la derecha en un cruce de estos.

-POR AQUÍ GENTE-

Todos le seguimos mientras veíamos como algún infectado, caído en el suelo, empezaba a arrastrarse o intentaba levantarse  hacía la dirección por la que nos dirigíamos, pero no teníamos tiempo para rematarles. Si lo hacíamos, nos atraparían los demás infectados que empezaban a seguirnos.

De pronto, Eleman se paró en una puerta  y observó el cartel  de esta.

-VENGA GENTE…ALMACENES…ESTOS SON-  sus palabras me alegraron.

En un momento, estábamos dentro del pequeño almacén de suministros de medicamentos, encerrados nuevamente y golpeando sin querer varias cajas que había por los suelos.

La habitación a diferencia de la zona de recepción y los pasillos de la planta baja, estaba oscura. No había ventanas que daban al exterior, quizás para evitar posibles robos desde fuera. El ambiente desprendía un olor a mezcla de medicamentos. Seguramente habría muchos rotos por alguna caída o destrucción y con la mezcla habrían provocado esta atmósfera.

Entonces Eleman volvió a quitar las pilas de la bombilla y cambiarlas de sitio. Con eso quizás ganaría carga y sobretodo luz. Al final, tuvo suerte y le sirvió.

Empezamos a observar todo lo que nos apuntaba con la luz para que fueramos cogiendo medicamentos y meterlos en una bolsa de plástico, seguramente para la basura. Había pasado ya casi tres minutos cuando de pronto Eleman apuntó a Alex, el cual estaba llevando la bolsa de medicamentos y le dislumbró. Posteriormente, movió un momento para observar la situación de los demás aunque casi no le dio tiempo.

-bueno..ahora toca lo peor. Despedida. Realmente me habeis servido para sobrevivir un poco pero nuestros caminos se separan aquí. Suelta la bolsa y colocaros en esa pared.-

Eleman y su traición. Sabíamos que esto ocurriría, pero bueno, era algo que nos teníamos que arriesgar y más sabiendo que tenía un arma.

-Eres un miserable traidor.- respondió Víctor mientras se colocaba al lado de Alex y Marco.

-Traidor puedo ser…lo que no seré es un puto podrido de esos, como lo serás tú. A ti no te pegaré un tiro en la cabeza. Con suerte podrás vivir más tiempo ¿capiche?- pero se calló cuando algo frio le apuntó en la cabeza. Era yo con un arma.

-maldito niñato….¿y ahora con que me apuntas? Porque no me creo que sea un arma.- pero le interrumpí con una voz seria.

-Tuviste dos fallos enormes. Uno, no contaste que eramos cuatro, no tres, que fueron los que se te pusieron delante ahora mismo.

Y dos…..si, es un arma y la cogí cuando me asomé en la cámara frigorífica. La de aquel que tuvo que pegar un tiro a todos y luego a el,asi que ya sabes, baja el arma.

Eleman sabía que no era un farol lo que le decía.

-¿bajarla? Chico, es mejor que la bajes tú- de pronto, se quiso dar la vuelta para golpearme, pero rápidamente apreté el gatillo. La bala le traspasó la mejilla saliendo por la sien derecha.  El estruendo del disparo hizo eco en todo el almacén.

Eleman cayó al suelo junto al arma.

Rápidamente Alex cogió el arma de Eleman y le apuntó en la cabeza

-Está muerto…tranquilo- habló Marco

-Que le jodan. Era un imbécil.- respondió Víctor y le escupió. Bienvenido al mundo de la muerte maldito..

No nos tomamos mucho tiempo desde que maté a Eleman. Yo aún así, necesitaba un poco más de tiempo para asimilar lo ocurrido. No era la primera persona que mataba pero me había impactado.

Ahora teníamos la bolsa de basura llena de medicamentos. Habiamos conseguido por fín lo que buscábamos en el edificio, pero ahora faltaba salir de ahí sin más complicaciones.

Entonces, nada más salir de la sala de almacén, observamos un grupo de infectados que empezaron a correr hacía nosotros cuando observaron nuestra presencia. Empezamos a correr hacía el otro lado como locos.

De pronto, observamos a un niño que se asomó por una puerta lateral y grande que estaba oscura.

-¡CORRED, POR AQUÍ!-

Sin preguntarnos quien era y de donde había salido le hicimos caso. Llegué a plantearme en esos segundos mientras accedíamos por esa puerta oscura si realmente era un espejismo por el sofoco que estaba teniendo de tanto correr, pero cuando le escuché de nuevo indicándonos el camino para escapar de los infectados comprendí que era real.

Nos metimos de pronto a otra puerta y cuando entramos se cerró de golpe a nuestras espaldas cerrándose unos cerrojos.

Por unos momentos pensamos que nos habían tendido una trampa, pero de pronto sonó un interruptor y se encendio una pequeña bombilla que iluminó la zona donde nos encontrábamos.



Era la zona de urgencias.



-Ya estais a salvo.- habló de pronto el niño, quien había encendido un interruptor acoplado a una fuente de alimentación parecida a la batería de un coche. Hubo un silencio generalizado. Las preguntas empezaban a llenar nuestras cabezas ¿Qué hacía ese niño en el hospital y solo? Y lo más importante ¿Cómo podía haber sobrevivido con la gran cantidad de infectados que había en el edificio?

-¿Cómo te llamas pequeñin?- hablé el primero.

El niño nos miró a todos y con un poco de reparo al hablar contestó finalmente. - ¿sois amigos de papá? ¿venís a por mamá y a por mí para llevarnos a casa?- Su repuesta nos dejó a todos helados.

-¿estás con mamá? Dime pequeñin…¿Dónde está?- habló Alex mientras se intentaba acercar, pero el niño retrocedió un poco quedando al final atrapado en la esquina de la habitación.

-Mi nombre es Adán y mamá y está ahí- señaló a una habitación cerrada. El cartel de la puerta indicaba la actividad que se llevaba a cabo antiguamente : Quirofano

Alex entonces me señaló para que me acercase con la pistola. Como si se tratase de una de esas escenas donde los “swat” van a realizar una redada en algún edificio, me acerqué poco a poco agarrando con las dos manos la pistola y sin dejar de apuntar a la puerta. Me estaba poniendo un poco nervioso, al igual que Alex, que se acercaba detrás de mí con el arma, pero es que teníamos motivos. No sabíamos si su madre estaría armada.

A poca distancia, me acerqué a un lateral de la puerta y cogiendo el pomo de la puerta con una mano esperé a que Alex con su arma se colocase enfrente de la puerta. Cuando se puso, la abrí.

Del interior brotó un olor característico de carne putrefacta. Todo estaba en silencio y no se observaba nada.

De pronto un gemido breve pero conocido nos alarmó. Rápidamente, me puse al lado de Alex apuntando a la oscuridad de esa habitación. Un infectado estaba ahí dentro y su madre podría estar en peligro, por lo que debíamos estar preparados. Marco y Víctor, mientras seguían vigilando la puerta que Adán cerró y que los primeros infectados que nos habían seguido empezaban a golpear de nuevo para intentar acceder y atraparnos.

-¿hay alguien ahí?- pregunté pero no tuve respuesta.

-¿es la madre de Adán? Su hijo está aquí con nosotros. Somos amigos.- pero en vez de responder, se oyó otro gemido breve. ¿estaría herida?

Ibamos a avanzar un poco más pero de pronto Adán se adelantó a nuestras posiciones y entrando en la oscuridad volvió a encender un interruptor, dando nuevamente luz a la sala donde debía encontrarse su madre.

La situación que nos encontramos me revolvió el estomago hasta tal punto que me aparté y empecé a vomitar.

Su madre era una infectada, en un estado de descomposición asqueroso. Estaba sentada en el suelo por tener rotas las piernas.

-Mamá está malita. Está todo el día sentada y ya no me habla.

-Claro Adán…está malita. Pero ven, no te acerques a ella. No es bueno.- le habló Alex mientras seguía apuntando a la madre que levantaba los brazos hacia nosotros en un intento desesperado por atraparnos, pero las palabras de Alex hicieron que Adán hiciese todo lo contrario. Se lo tomó como que queríamos separarle de su madre y fue directamente a ella.

-¡NO ADÁN!

Todos gritamos a la vez al ver que se acercaba sin saber del peligro que podría ocasionar eso, pero para nuestro asombro, la madre no le hizo nada. Como si no existiese, la madre seguía mirándonos y alzando los brazos hacía nosotros, mientras Adán la abrazaba y la hablaba en bajo cosas.

Acabamos de ver algo increíble. Un niño inmune a los infectados.

domingo, 15 de abril de 2012

LOS INFECTADOS_CAPITULO 32

No lo había pasado mal desde hacía tiempo. Correr sin casi luz, con varios obstáculos caídos y teniendo la presión de tener varios infectados detrás que se añadieron a la silueta que se nos apareció era una sensación muy extraña. Pero peor sensación tendría Víctor. Estaba herido y aunque ya no le dolía tanto, no era fácil correr y no disponer de la agilidad de quitarse de en medio a cualquier infectado que se le echase encima. Aquí no podíamos permitirnos el lujo de pararnos a pensar como intentar salir de esta situación: correr hacía adelante. Esa era nuestra única opción.

-Vamos o no os podré cubrir con el arma- gritaba Eleman en cabeza del grupo y disparando a cualquier infectado que salía de las zonas laterales. Entre los disparos y el ruido de los infectados que había detrás nuestra golpeándose con los obstáculos, gimiendo, etc.…habíamos despertado a todos los infectados inactivos que había en el edificio.

De pronto, al cruzar una esquina, observamos las puertas de los ascensores y la zona de escaleras. Estábamos ante nuestro objetivo.

-Venga...venga- gritaba Eleman ya cerca de estos. Cuando llegó a la puerta de la escalera y empezó a bajar, observó de pronto que estaban llenas de objetos, sillas, camas, etc...que obstaculizaban su  paso.

- ¡ASCENSORES CHICOS!-

El grito de Eleman nos dijo todo, por lo que Alex y Marco, con sus hachas, empezaron a abrir las puertas del ascensor próximo. Mientras, Víctor y yo cubríamos la llegada de los primeros infectados. Los hachazos iban y venían directos a las cabezas de éstos. No sabía si me guiaba por instinto de supervivencia o por rabia de la situación. Llegó un momento en que empezaban a abordarnos los infectados y muchas manos empezaban a intentarnos agarrar pero estaba tan concentrado en las cabezas de los infectados que no sabía cual era la situación de mis amigos. Noté entonces algo a mi espalda que me agarró fuerte y me lanzó hacía atrás. Me di cuenta que ya me habían atrapado, que quizás sería mis últimos momentos de vida antes de ser atrapado por las garras de aquellos podridos y ser devorado, pero no fue así: en lugar de caras de infectados observé a Alex observándome mientras Víctor y Marco cerraban la puerta otra vez del ascensor. Eleman por su parte, disparaba con su arma a los infectados que ya asomaban tras la puerta del ascensor. De pronto, cuando ya estaban a punto de cerrarlas, Eleman se quedó sin munición. Empezó a rebuscar en su mochila un cargador para cargar el arma.

-Joder…nos van a atrapar- gritaba Víctor mientras Alex se unía a pegar hachazos a los infectados que intentaban a agarrar a Marco y a Víctor cerca de la puerta.

Me levanté e incorporándome hacía la pared del ascensor observé paralizado  todo lo que ocurría a mi alrededor. El ascensor estaba sucio, con las barandillas medio oxidadas y cajas de cartón pequeñas por el suelo. La oscuridad en su interior no dejaba ver el estado de los botones y demás que había alrededor. De pronto un disparo me devolvió a la situación real. Eleman había conseguido recargar y justo cuando me incorporé con Alex para matar infectados con el hacha cerraron por fin las puertas. Los golpes que precedieron fueron tremendos. Asustados, por miedo a que reventasen las puertas, empezamos a palpar todo lo que había a nuestro alrededor.

-Prueba Eleman con la linterna…prueba a quitar las pilas- gritaba Alex mientras Marco agarraba las puertas de vez en cuando por si algún infectado le daba por intentar separarlas. Entonces estaríamos perdidos. Estábamos en una situación agobiante pero si nos concentrábamos rápido en buscar otra manera de salir de ahí estaríamos salvados

-maldito callejón sin salida. Gran idea la tuya soldadito- recriminó Víctor mientras se oía el sonido de Eleman cargando las pilas de nuevo en la linterna. De pronto se oyó un clic y se encendió la linterna de nuevo pero con luz parpadeante.

-Por el techo- hablé. – el suelo no se quita y la mejor manera es descender por el hueco del ascensor. Alguna zona estará accesible para que podamos descender al piso de abajo. –

-Niñato…a ti te van los techos ¿no?- se echó a reír. Le miré con rabia. – perdona pero si tienes una idea de las tuyas mejor que esta lo puedes proponerlo ahora. Es lo que ocurre…si hay una mente como la tuya ¿para que pensar los demás? No le sentó bien a Eleman mi respuesta. En un movimiento rápido me apuntó con su arma en la cara mientras se ponía cerca de mí para no ser objeto de un intento de ataque por alguna otra persona del grupo.

-Niñato, otra más haciéndote el listillo y te pego un tiro. Aquí el que manda soy yo que tengo el arma ¿capiche?- se tiró unos segundos así mientras la suave luz seguía parpadeando, luego retiró el arma y señaló hacia el techo. – Te haremos caso por esta vez, pero como haya algo que no me guste…te quedas por el camino-

Mis labios aún seguían temblando por el miedo de haber tenido un arma apuntándome en la cara. No pude aguantar y se me escaparon lágrimas de los ojos. Tenía una sensación interna de miedo pero a la vez de rabia. Lo malo es que no podía hacer nada. Debía hacerle caso….de momento.



Costó quitar una plaqueta del techo. Por suerte, no estaba atascada ni nada. Eleman, fue el primero en subir. Con la poca luz que le ofrecía la linterna que claramente solicitaba nuevas baterías, observó la situación. Ante el se exponía un escenario escalofriante. Todo un pasillo vertical hasta llegar a la cuarta planta. Todo silencio arriba excepto los golpes fuertes que seguían sin cesar en el ascensor y que hacían retumbar toda la zona del ascensor.  En los lados del ascensor había unos cables que sujetaban la estructura y entre el ascensor y la pared había un hueco por donde podrían bajar poco a poco. Iba a asomarse por el agujero pero de pronto observó que en ese lado no acababa la pared. Se podía acceder a la otra parte del otro ascensor pero éste de al lado estaba más arriba, por lo que desechó esa opción.

-Subid ya…hay hueco por el que bajar.-

No costó subir mucho y en un momento todos estábamos encima del ascensor. Los golpes de los infectados en las puertas del ascensor eran cada vez peores. Seguramente el ruido de los primeros golpes habría atraído a otros infectados que se añadieron al intento de asalto del ascensor. La puerta entonces empezó a ceder.

-bajemos pronto o empezaran a acceder los infectados y el problema será peor- contesté

-¿por qué?- se quedó Víctor alarmado

-muy sencillo- contestó Eleman – Dado el estado del ascensor en cuanto empiecen a acceder los infectados en su interior y el peso supere lo acordado por los fabricantes seguramente ceda y nos quedaremos si o si atrapados, ya sea encima del ascensor o debajo ¿me equivoco chaval?-  había acertado. Eleman por muy mal carácter que tuviera y difícil de tratar calculaba bien todo y su antelación en las situaciones le daba una cierta ventaja. Quizás sus experiencias pasadas le obligasen a perfeccionar esa cualidad que estaba demostrando poco a poco desde que era joven hasta llegar a ser militar.

Empezamos a bajar con cuidado mientras el miedo de que reventasen la puerta y lo comentado por Eleman ocurriese nos invadía cada vez más. Víctor lo pasó mal cuando fue bajando, ya que un brazo no lo podía utilizar casi por el disparo, pero las ayudas de Alex y mías le valió para poder bajar. Estábamos ya debajo del ascensor cuando observamos las puertas de la primera planta cerradas. Si conseguíamos abrirlas con cuidado y esperando que los infectados hubieran desaparecido de esa zona por el ruido armado en la primera planta, estaríamos cerca de la zona de medicamentos. Entonces un ruido nos alarmó. Habían roto las puertas empezando a meterse de golpe varios infectados. Lo que vino después fue empezar a caer polvo y sonidos metálicos de sobrecarga en el ascensor. Mis pensamientos y los comentarios de Eleman estaban confirmándose.

Rápidamente, los cinco empezamos a abrir las puertas antes de que el ascensor nos aplastase. Empezaba a haber una gran presión ya que con el paso de los segundos, el sonido de la sobrecarga era cada vez mayor. Finalmente, cuando creíamos que no quedaba casi tiempo, lo conseguimos. La zona de recepción del hospital se alzaba ante nosotros. Por suerte se filtraba luz de las afueras del edificio por pequeñas ventanas superiores. No nos valía para salir de aquí pero sí para poder ver lo que se nos presentaba.

Salimos dando unos pasos con cuidado y de pronto, un fuerte sonido que pareció reventarnos en ese momento los tímpanos sonó justo detrás de nosotros levantando una nube de polvo.

El ascensor había cedido…y con él varios infectados que no habían muerto porque….

Ya lo estaban.