La inocencia
del niño le sirvió al hombre que organizaba a todo a hacerse una idea de por
donde podríamos haber accedido a palacio y haber burlado a sus guardias por así
llamarlo.
-volverme a
contar vuestra historia entonces chicos, ya que no comprendo nada. Decís que os
perseguían unos soldaditos y que los hombres de Dimitri os secuestraron a mitad
de camino para meteros en la plaza y servir de espectáculo. – dio un trago a
una botella de ron. – bueno a lo que íbamos. Después de la plaza escapasteis a
palacio y ya estaban los soldaditos por arte de magia y os obligaron a ir al
¿hospital? – Se echó a reír - sinceramente es mejor que cualquier telenovela
que se tragaba mi ex-mujer.
De pronto un
hombre accedió a la sala creando un silencio que solo era alterado por el eco
del sonido de las pisadas. Se acercó al hombre rápidamente y le habló algo al
oído.
-¿QUÉ?
TRAERLO AQUÍ AHORA MISMO.-
No tardó ni
un segundo y el hombre echó a correr. Al minuto tres hombres escoltaban a un
hombre alto, de rasgos búlgaros. Se trataba de uno de los hombres de Dimitri
claramente.
-Dime… ¿y
donde está tu jefe?- preguntó este pero el hombre ni se inmuto.-dímelo…no lo voy a repetir más veces .
- dracu 'te dracului de murdar*
*jodete maldito guarro
-maldito...verás.- sacó de pronto una pistola y le pegó un tiro en el muslo
izquierdo. Todos los que estabamos en la sala nos asustamos y algún grito se
escapo.
El hombre
cayó de golpe al suelo y gritando de dolor levantó un poco la mirada al hombre
que le acababa de disparar y que ahora le apuntaba a la cabeza. No hacía falta
saber muchos idiomas para darse cuenta que lo que ahora hablaba el hombre en su
idioma se trababan de suplicas por seguir vivo.
-¿hablas o no
hablas?-Si...si..
-¿ y bien? –
- los alcantarillados. Estabamos defendiendo palacio cuando la gran sala de Dimitri estalló.
-¿os gustaron nuestras pequeñas explosiones?- respondió el hombre sonriendo y dando a entender que fueron ellos los que atentaron a palacio.
El hombre
hizo un breve gesto como de sonrisa irónica y escupió a un lado.
- Sigue
jodido- respondió al gesto el hombre que seguía apuntando- Después de la explosión pudimos coger a Dimitri y más de nuestros hombres. Creiamos que podíamos resistir más pero un grupo grande de soldados nos asaltó de pronto- hizo un parón para respirar
-¿militares?- habló el hombre mientras le apuntaba
- Si...militares. No sabíamos que teniais esa estructura militar. A partir de ahí todo fue un caos y solo unos cuantos pudieron escapar.
-Tu no tuviste suerte ¿eh?-
-al contrario que vosotros jodidas ratas, nosotros tenemos puestos que cumplir. Una organización. Yo tenía que seguir intentando salvar a Dimitri del ataque, pero esos militares eran muy buenos y
acabamos aceptando nuestra derrota. En la fuga
me cogisteis.
-una historia
realmente buena...pero ¿y los militares? No hay rastro de ellos-ustedes sabrán.
El hombre le
miró unos segundos. Sabía que no le iba a sacar más información de la que necesitaba.
Los alcantarillados fueron el lugar por donde escaparon los militares y por
donde Dimitri también lo habría hecho. Quería atrapar a ese hombre y mostrar a
toda Nueva Aranjuez la ejecución del antiguo gobernador que tiempo atrás les
hizo la vida imposible.
-id y buscad
por donde se accede a los alcantarillados de palacio. Tenemos que atrapar a
Dimitri y saber algo más acerca de esos militares. No queremos que vengan otros
y quieran lo que el pueblo de Nueva Aranjuez quiso siempre: la libertad.Un hombre
de los que trajo al hombre de Dimitri desapareció corriendo. El otro, cerca del
hombre que seguía doliendose del disparo y suplicando despacio un médico
preguntó
-¿Qué hacemos
con este?-
-Con los
demás que hemos cogido, y por favor, que no manche lo que queda de moqueta con
su sangre.
Su ironía dio
miedo la verdad. Nadie se rio excepto él. De pronto volvió a nosotros.
-Al parecer
vuestros militares existen, pero no se sabe nada de ellos. Al final voy a creer
vuestra historia y todo.
De pronto
volvió el mismo hombre que se llevó al hombre de Dimitri y se acercó al hombre
que nos hablaba.
-Señor, es
más complicado de lo que parece. Seguimos intentando contener a los infectados
que han surgido de entre los muertos pero son muchos. Los hombres de Dimitri
sabían donde atacar y muchos de los ciudadanos caidos ya se han levantado. Son
muchos.
-Maldito Dimitri.Nueva
Aranjuez se va al desastre...esto hagan que la gente se esconda en sus casas.
Que nadie salga hasta que no matemos a esos infectados.
-pero
señor....son muchos. A nuestros hombres les está costando ya el que no accedan
a palacio. Creo que Nueva Aranjuez ha sucumbido a los muertos.
-no, no y
no.- el hombre se negaba a admitir lo que estaba ocurriendo. Tan cerca y ahora
tan lejos del sueño de los revolucionarios de conseguir vivir sin las cadenas
de Dimitri. Su impotencia se empezaba a traducir en los gestos de rabía en su
cara.
-Centrense
entonces en el palacio y comuniquen a la gente que puedan que se aislen en sus
casas. Con el ruido armado hasta nuestra victoria tenemos que haber atraido a
infectados de todos los lugares y estamos encerrados. Estamos ante una
verdadera carcel ahora.
La cosa se
nos volvía a poner en contra. No se sabía si Fénix y María José estaban vivos.
Acababamos de acceder a una ciudad que se había convertido en nuestra propia
tumba casi, ya que era cierto lo que el hombre decía. Cuando accedimos otra vez
a Nueva Aranjuez el número de infectados era mayor. En estas horas, el aumento
de éstos sería el doble o más y si les sumábamos los caidos durante la guerra “civil”
que se había producido, la situación era peor que cualquier pesadilla. Acabé
explotando
-Por favor,
dejenos libres. Sabe que no suponemos ningún peligro para ustedes y no les
vamos a ser ningún estorbo. Necesito saber si María José está viva.
De pronto
unas voces en la parte de las mujeres empezaron a sonar.
-perdona..conozco
a María José..yo la conozco
-DIME …DIME
SI ESTÁ VIVA- grité a la mujer
El hombre
miró a la parte de las mujeres
-Acercad a
la mujer y que le explique a este hombre si está viva o no la mujer…que sepa al
menos- se cayó cuando vio a la mujer adelantarse.
-hombre…es
usted, Diana.
-Si..soy yo
y aún sigo esperando su palabra de que me iba a devolver a mi hijo como me
prometió. Yo hice mi parte y accedí a hacer lo que me dijo, atentar contra
Dimitri, pero no me ha traido a mi hijo. Creo que es el momento en que me devuelva a mi pequeño.
El hombre
que ordenaba todo era el que hizo amistad con el pequeño Lucas. Aquel que le
ofreció comida y al final acabó amenzando a Diana para que atentase contra Dimitri.
Ahora debía demostrar si tenía palabra o no como decía Diana.